
¿Qué haces allí quieta? Ven conmigo…
El universo va de prisa y tal vez no haga pausas.
No es cuestión de correr sino de tener ganas,
y tu aliento de vida agiganta la razón de mi estadía
en esta tierra barca.
Dios pintó un nuevo amanecer esta mañana,
¿te lo vas a perder, oliendo al trago ese que ayer
dijiste que hacía falta?
¡No hace falta madrugar para decir que uno quiere estar
donde vivir la vida con mas ganas!...
De todos modos es bueno eso de saber
¡que igual podemos ver amanecer desde la cama!
“Al que madruga Dios lo ayuda”
(lo escribió una mujer
que tenía mucho para hacer, y por mucho madrugar
andaba aquí y allá ¡y no hacía nada!)
Yo me refiero al hecho de vivir
sabiendo la razón que oculta un corazón
que quiere ir ¡y va con ganas!
Por eso ahora, hoy, te miro a ti, y ya te digo ¡ven!
¡no te quedes ahí! Ven conmigo hasta allí
¡salgamos a vivir todo lo que nos falta!...
Mira conmigo el mar, la luz de esta ciudad
o esa pradera que hay allá, tras las montañas!
Hablemos de volar, no importa qué dirán
esos que hoy al dormir ¡no sueñan nada!...
¡Quiero que vengas tú a encender ese sol
que nubla un corazón cuando no ama!
¿Dormir? Dormir ahora no!
Tres metros bajo tierra serán alguna vezs
suficiente razón para cerrar los ojos
sin poder hacer nada!
¡Por eso hoy te digo ven! ¡Ven conmigo a vivir!
¡No te quedes ahí!
¡el universo corre y no hace pausas!
de Adan Bird