
La dama ángel descendió
de los cielos a la tierra.
Su piel era blanca,
refulgente como las estrellas
y sus alas transparentes
le envolvían la silueta.
Vio entre las flores una lágrima seca
de aquel que la amaba.
La tomó entre sus dedos de agua,
llevándose el cristal salado,
hasta sus labios... para besarla.
Regresó a la bóveda celeste sonriendo,
llevaba un tesoro en su boca,
el sabor de una lágrima de amor derramada
que nuevamente,
...mas tarde...en otros tiempos
aguardaría su llegada.
2 comentarios:
Hermoso poema
Muy bello el blog!
Te invito que si siquieres por supuesto a visitar el mio
http://desdeloprofundomedevora.blogspot.com/
Gracias y saludos
Gracias por visitar el blog, bienvenida!
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